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¿Y POR QUÉ QUIQUE SARASOLA TIENE TANTO PODER DE CONVOCATORIA?
Porque el éxito de sus fiestas está garantizado.
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Quique Sarasola, gran jinete y mejor empresario que a pesar de la crisis que estamos padeciendo en todo el mundo, sus empresas no sólo no paran, sino que crecen y no por años, sino por meses, es de esos personajes conocidos a los que admiro porque ni la fama, ni la popularidad, ni el dinero le han cambiado en absoluto, todo lo contrario. Todo su éxito le ha beneficiado para poder disfrutarlo con sus amigos, algo que muy poca gente sabe hacer.
Tanto a Quique como a su hermano les conozco desde hace muchísimos años y aunque he salido más con Gigi por muchos amigos comunes, tengo que decir públicamente que adoro a Quique, al igual que su marido, el maravilloso Carlos Marrero. A Quique le quiero, pero no soy la única porque todo el mundo que acude a sus fiestas opina lo mismo que yo.
El pasado día, como todo el mundo sabe, se celebraba en Madrid el conocido “Día del Orgullo Gay”, aunque para muchos es casi la semana del orgullo porque son varios días los que llevamos ya celebrándolo, en parte, porque viene muchísima gente de fuera y hay que atenderlos.
Quique Sarasola lleva festejando desde hace años en su casa el día del orgullo con una macro pool party o lo que es lo mismo, una fiesta en la piscina desde las doce del mediodía hasta que la gente se quiera ir. Y por experiencia sé que en las fiesta de Quique cuesta mucho decir “buenas noches” porque nunca te quieres ir.
Quique y Carlos no hacen las cosas a lo grande, como esa gente que tienen mucho dinero y quieren impresionar por lo menos un día al año, no. Este matrimonio sabe lo que es organizar una fiesta con cariño y sin pretensiones ostentosas y por eso, tienen un poder de convocatoria radical. Es imposible decir "NO" a una fiesta de Quique, tienes garantizado volver a casa con un buen sabor de boca. Sabe mezclar a la gente, son unos anfitriones de locura, al igual que la gente que les echa una mano en el montaje de las mismas. Además, están muy pendientes de todos y nunca hay malos rollos. He ido a miles de fiestas de todo tipo, ya sea por trabajo o por amistad, y puedo aseguraros que como en las fiesta de Sarasola, nunca he visto a los famosos tan distendidos y es porque se sienten como en su propia casa y todos saben que a pesar de ser periodista (yo era la única que estaba en la fiesta el viernes), no voy a contar nunca nada, por respeto. Los famosos lo saben y yo por cariño a Quique, lo hago.
Quique es fundador de "Room Mate", una cadena de hoteles que ya tiene instalaciones en importantes ciudades del mundo. Entre ellos está el Hotel Oscar, situado en pleno Chueca, concretamente en la plaza de Vázquez de Mella, y durante este fin de semana ha estado cerrado para todos sus amigos: para los que llegaban desde los Estados Unidos o para los que vivían lejos de Madrid y no querían conducir después de la larga noche, pudiendo dormir allí para estar preparados para la gran fiesta del sábado.
Yo llegué a las diez de la noche del viernes y en el ático del hotel, en donde no sólo puedes disfrutar de la piscina, sino del mejor atardecer de Madrid porque las vistas son espectaculares, ya había gente que subía recién duchadita después de haber estado por la tarde dándose un baño. La música era espectacular y Quique, nada más aparecer, me preguntó si tenía hambre, a lo que yo respondí que sí y al minuto, se estaba sirviendo un fantástico buffet. Al rato, esa terraza se empezó a llenar de gente, todos con una sonrisa en la boca, ganas d hablar y de bailar.
Siento no poder daros los nombres, pero se encontraban desde una de mis modelos favorita (por guapa y por simpática), un director de cine español de fama internacional y actrices, hasta empresarios conocidísimos, músicos, aristócratas y presentadores. Disfrutaron de la fiesta hasta las ocho de la mañana y no siguieron porque al día siguiente había que continuar para celebrar por todo lo alto el “Día del Orgullo Gay”.
Tanto a Quique como a su hermano les conozco desde hace muchísimos años y aunque he salido más con Gigi por muchos amigos comunes, tengo que decir públicamente que adoro a Quique, al igual que su marido, el maravilloso Carlos Marrero. A Quique le quiero, pero no soy la única porque todo el mundo que acude a sus fiestas opina lo mismo que yo.
El pasado día, como todo el mundo sabe, se celebraba en Madrid el conocido “Día del Orgullo Gay”, aunque para muchos es casi la semana del orgullo porque son varios días los que llevamos ya celebrándolo, en parte, porque viene muchísima gente de fuera y hay que atenderlos.
Quique Sarasola lleva festejando desde hace años en su casa el día del orgullo con una macro pool party o lo que es lo mismo, una fiesta en la piscina desde las doce del mediodía hasta que la gente se quiera ir. Y por experiencia sé que en las fiesta de Quique cuesta mucho decir “buenas noches” porque nunca te quieres ir.
Quique y Carlos no hacen las cosas a lo grande, como esa gente que tienen mucho dinero y quieren impresionar por lo menos un día al año, no. Este matrimonio sabe lo que es organizar una fiesta con cariño y sin pretensiones ostentosas y por eso, tienen un poder de convocatoria radical. Es imposible decir "NO" a una fiesta de Quique, tienes garantizado volver a casa con un buen sabor de boca. Sabe mezclar a la gente, son unos anfitriones de locura, al igual que la gente que les echa una mano en el montaje de las mismas. Además, están muy pendientes de todos y nunca hay malos rollos. He ido a miles de fiestas de todo tipo, ya sea por trabajo o por amistad, y puedo aseguraros que como en las fiesta de Sarasola, nunca he visto a los famosos tan distendidos y es porque se sienten como en su propia casa y todos saben que a pesar de ser periodista (yo era la única que estaba en la fiesta el viernes), no voy a contar nunca nada, por respeto. Los famosos lo saben y yo por cariño a Quique, lo hago.
Quique es fundador de "Room Mate", una cadena de hoteles que ya tiene instalaciones en importantes ciudades del mundo. Entre ellos está el Hotel Oscar, situado en pleno Chueca, concretamente en la plaza de Vázquez de Mella, y durante este fin de semana ha estado cerrado para todos sus amigos: para los que llegaban desde los Estados Unidos o para los que vivían lejos de Madrid y no querían conducir después de la larga noche, pudiendo dormir allí para estar preparados para la gran fiesta del sábado.Yo llegué a las diez de la noche del viernes y en el ático del hotel, en donde no sólo puedes disfrutar de la piscina, sino del mejor atardecer de Madrid porque las vistas son espectaculares, ya había gente que subía recién duchadita después de haber estado por la tarde dándose un baño. La música era espectacular y Quique, nada más aparecer, me preguntó si tenía hambre, a lo que yo respondí que sí y al minuto, se estaba sirviendo un fantástico buffet. Al rato, esa terraza se empezó a llenar de gente, todos con una sonrisa en la boca, ganas d hablar y de bailar.
Siento no poder daros los nombres, pero se encontraban desde una de mis modelos favorita (por guapa y por simpática), un director de cine español de fama internacional y actrices, hasta empresarios conocidísimos, músicos, aristócratas y presentadores. Disfrutaron de la fiesta hasta las ocho de la mañana y no siguieron porque al día siguiente había que continuar para celebrar por todo lo alto el “Día del Orgullo Gay”.
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Quique me llamó a las tres de la tarde para preguntarme si me lo había pasado bien en la fiesta y una vez más, me quedé sin palabras para decirle que él y Carlos eran los mejores anfitriones y que aún nadie les había superado.
Cómo me gusta que la gente que triunfa, comparta ese éxito y hagan partícipes a sus amigos de ello con toda naturalidad y sin intentar impresionar. ¡¡¡¡Gracias por invitarme!!!!
Cómo me gusta que la gente que triunfa, comparta ese éxito y hagan partícipes a sus amigos de ello con toda naturalidad y sin intentar impresionar. ¡¡¡¡Gracias por invitarme!!!!
Lydia Lozano
Fotos: extraconfidencial.com
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